Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, ha planteado una visión ambiciosa para el futuro de su filial en la nube, «Amazon Web Services» (AWS), al considerar que es capaz de alcanzar el billón de dólares en ingresos anuales en un periodo de entre cinco y diez años. Sin embargo, esta ambición llega acompañada de una factura enorme a corto plazo, ya que la compañía se prepara para inyectar cantidades sin precedentes en la construcción de la infraestructura necesaria para absorber la acelerada demanda de servicios de inteligencia artificial.
Una cifra que ninguna empresa ha alcanzado antes
Durante la conferencia de resultados del último trimestre, Jassy describió lo que Amazon está construyendo como algo distinto de cualquier experiencia previa en el mundo empresarial, señalando que nunca antes una compañía ha llegado a la barrera del billón de dólares en ingresos anuales. Esta confianza se apoya en las cifras de crecimiento actuales: los ingresos de AWS aumentaron un 39 % en comparación con el mismo trimestre del año anterior, prolongando una trayectoria ascendente por sexto trimestre consecutivo.
La división de nube opera actualmente a un ritmo de ingresos anuales de unos 184.000 millones de dólares, una cifra elevada, pero Jassy considera que la oportunidad que tiene por delante sigue siendo «excepcional». Prevé que el crecimiento de AWS supere el 40 % tanto en 2027 como en 2028, impulsado por tres factores principales:
- El ritmo continuo de innovación en los servicios básicos y en las funciones de inteligencia artificial.
- El interés de las grandes empresas por ejecutar sus cargas de trabajo tradicionales y las de inteligencia artificial dentro de una misma plataforma.
- El volumen de nueva capacidad de cómputo que Amazon añade cada año a sus centros de datos.
220.000 millones de dólares de gasto de capital en 2026
La otra cara de la ecuación es el coste. Jassy reveló que la compañía sigue previendo un gasto de capital en efectivo cercano a los 220.000 millones de dólares a lo largo de 2026, y que la mayor parte se destinará concretamente a AWS. Más importante aún, dio a entender que el gasto de 2027 será «notablemente superior», al tiempo que afirmó que la empresa tiene una visión clara de los retornos financieros que espera obtener de estas inversiones.
Este nivel de gasto refleja la naturaleza de la carrera por la infraestructura de la inteligencia artificial: los servicios que ofrecen los modelos de IA no funcionan en el vacío, sino que requieren chips especializados, nuevos centros de datos y redes eléctricas y de refrigeración capaces de soportar cargas inmensas. De ahí que el gasto de capital se convierta en una condición previa para cualquier crecimiento futuro de los ingresos.
La inquietud de los inversores y las preguntas de Wall Street
Estas cifras no pasaron desapercibidas. Durante la conferencia, los analistas de Wall Street repitieron sus preguntas sobre las justificaciones del gasto, los indicadores que confirman que el crecimiento prometido se materializará realmente y la magnitud de los márgenes de beneficio previstos. A pesar de las respuestas de Jassy, la acción de Amazon cayó alrededor del 6 % en las operaciones posteriores al cierre, señal de que el mercado sigue dubitativo respecto a la relación entre el volumen de inversión y la velocidad del retorno.
Jassy respondió a estas preocupaciones describiendo el auge actual como una «oportunidad que se presenta una vez en la vida», y aseguró que la compañía puede financiar su plan y que estas inversiones transformarán de forma permanente el tamaño y los ingresos de Amazon. Insistió además en que la adopción de la inteligencia artificial por parte de las empresas se encuentra todavía «en sus primerísimos días» y que la estrategia actual está dando frutos hasta ahora.
Una carrera en la nube que no es solo de Amazon
Lo que hace Amazon no es una excepción en el mercado. Los grandes proveedores de servicios en la nube viven la misma ecuación: gasto enorme frente a crecimiento enorme. Microsoft, por ejemplo, registró recientemente un crecimiento récord en sus ingresos impulsado en gran medida por su negocio en la nube, después de haber inyectado también sumas considerables en infraestructura.
En otras palabras, la propia capacidad de cómputo se ha convertido en el verdadero terreno de competencia. Quien disponga de más capacidad y más rápida tendrá mejores posibilidades de atraer las cargas de trabajo de inteligencia artificial empresariales, cargas que tienden a permanecer durante años con el proveedor que la compañía elige.
¿Qué significa esto en la práctica?
Para las organizaciones que planean adoptar la inteligencia artificial, estos desarrollos tienen implicaciones directas:
- Mayor disponibilidad de capacidad de cómputo en los próximos años, lo que podría aliviar los cuellos de botella en el acceso a recursos de entrenamiento e inferencia.
- Una competencia creciente entre proveedores que podría reflejarse en los precios y en el nivel de los servicios especializados.
- La importancia de planificar a largo plazo al elegir una plataforma en la nube, ya que las decisiones de hoy se vinculan a cargas de trabajo difíciles de migrar más adelante.
Queda la pregunta abierta: ¿se convertirán estos miles de millones en retornos sostenibles al ritmo que prevé Jassy? La respuesta no se aclarará antes de varios años, pero la apuesta en sí misma evidencia la magnitud de la transformación que atraviesa hoy la industria de la computación en la nube.
✦ بقلم فريق دروب أيديا
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