Imagina perder la capacidad de leer una palabra o de reconocer el rostro que tienes delante y, después, recuperar parte de ella gracias a un chip de apenas dos milímetros. Eso es lo que le ha ocurrido al primer paciente con enfermedad de Stargardt que recibe el chip PRIMA, desarrollado por Science Corporation. Lo anunció su director ejecutivo, Max Hodak, cofundador y expresidente de Neuralink, durante la conferencia TechCrunch Disrupt. El anuncio no se limita a un logro médico, sino que forma parte de una visión más amplia sobre el futuro de las interfaces cerebro-computadora.
¿Qué es la enfermedad de Stargardt?
La enfermedad de Stargardt es un trastorno hereditario que afecta al ojo y destruye progresivamente la visión central. Ataca la capa externa de la retina, de modo que las células fotorreceptoras mueren poco a poco, mientras que la capa interna, encargada de transmitir las señales visuales al cerebro, puede permanecer intacta. El paciente presenta un punto ciego en el centro de su campo visual que se va ampliando con el tiempo. Se estima que unas 150 000 personas en todo el mundo han perdido la vista a causa de esta enfermedad, para la que aún no existe cura.
¿Cómo funciona el chip PRIMA?
La idea consiste en sustituir las células fotorreceptoras dañadas en lugar de intentar repararlas. El proceso consta de dos fases:
- Implante quirúrgico: una intervención de aproximadamente una hora en la que se fija un pequeño chip en la parte posterior del ojo, donde los fotorreceptores están dañados.
- Gafas inteligentes: el paciente lleva unas gafas equipadas con una cámara que capta el entorno y lo transmite al chip.
El chip actúa como un conjunto de fotorreceptores artificiales: convierte la imagen recibida en señales eléctricas que atraviesan las células sanas de la retina hasta el nervio óptico y, de ahí, al cerebro. Hodak resume el principio explicando que, para el cerebro, la visión no es más que actividad eléctrica que recorre el nervio óptico; si se logra estimular ese nervio para que envíe las señales correctas, es posible devolverle al cerebro la capacidad de ver.
Primeros resultados: una letra y después una palabra
El paciente recibió el chip en mayo, dentro de un ensayo clínico en curso en el Sydney Eye Hospital, en Australia. En la primera sesión de rehabilitación logró ver una letra, y en la segunda consiguió leer una palabra completa.
Sin embargo, esta visión es limitada. El chip actual mide solo dos milímetros por dos milímetros, y Hodak compara la experiencia con mirar a través de una pajita. La imagen es en blanco y negro y cubre una pequeña zona del centro del campo visual, pero es nítida y de alto contraste, lo que permite al paciente leer unas pocas letras a la vez.
Cabe señalar que PRIMA ya está disponible comercialmente en Europa para pacientes con atrofia geográfica, una fase avanzada de la degeneración macular asociada a la edad. La empresa considera que la misma tecnología puede aplicarse a otras enfermedades, empezando por la de Stargardt.
Próximos pasos: un campo visual más amplio y mayor resolución
La empresa trabaja para superar las limitaciones actuales por dos vías:
- Aumentar el tamaño del chip para ampliar el campo visual, lo que obliga a lidiar con la curvatura del globo ocular, un reto de ingeniería complejo.
- Reducir el tamaño de los electrodos para acercarse al nivel de detalle que ofrece el ojo natural.
Hodak prevé que la próxima generación del chip entre en ensayos con humanos el próximo año y que, en un plazo de cinco años, la agudeza visual se aproxime a su nivel normal.
La retina, puerta de entrada a las interfaces cerebro-computadora
La empresa considera la retina parte del sistema nervioso central, por lo que entiende el implante coclear, las prótesis motoras y las prótesis de retina como distintos tipos de interfaces cerebro-computadora. La visión de Hodak va más allá del control de ordenadores y abarca amplias aplicaciones médicas.
Hodak fundó la empresa en 2021, tras dejar Neuralink, con el objetivo de desarrollar tecnologías avanzadas de neuroingeniería. No obstante, decidió empezar por la recuperación de la visión para demostrar la eficacia de los métodos de la empresa y construir un modelo de negocio sostenible antes de expandirse.
En el ámbito cerebral, la empresa desarrolla un sensor que se implanta dentro del cráneo y se sitúa sobre la superficie del cerebro, a diferencia del dispositivo de Neuralink, que se inserta directamente en el tejido cerebral. Entre sus posibles aplicaciones figuran:
- Tratar una enfermedad neurodegenerativa ampliamente conocida, cuyo nombre la empresa aún no ha revelado.
- Compensar regiones cerebrales dañadas por un ictus, conectando zonas profundas del cerebro de una forma que los electrodos convencionales no permiten.
- Monitorizar la actividad neuronal en pacientes con tumores cerebrales.
Hacia una vida más larga y saludable
Hodak cree que, en el futuro, muchas personas necesitarán algún tipo de interfaz cerebro-computadora, no a los cuarenta años y con buena salud, sino al llegar a los sesenta o setenta. Resume el objetivo de su empresa como prolongar los años de vida saludable, no simplemente alargar la vida. Su misión a largo plazo es comprender cómo el cerebro genera la mente y aprender a construir cerebros diseñados mediante ingeniería.
Estas ambiciones siguen siendo a largo plazo, pero que un paciente que había perdido la visión central haya leído una palabra completa tras solo dos sesiones de rehabilitación es un paso tangible que merece seguirse de cerca en la evolución de las neurotecnologías.
✦ بقلم فريق دروب أيديا
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